CARTA DE ANA GARCIA AL JUEZ KEVIN CASTEL PREVIO A LA AUDIENCIA DE SENTENCIA CONTRA JUAN ORLANDO H.

Washington DC, 22 de junio de 2024.

A solo días para que se lleve a cabo la audiencia de sentencia contra Juan Orlando Hernández, se han dado a conocer las cartas que familiares y amigos del narcotraficante han hecho llegar al juez Castel, entre las personas que enviaron sus cartas se encuentra las dos hijas de Juan Orlando Hernández, su esposa Ana García, varios de sus Hermanos entre los que figura Amilcar Hernández y Aixa Hernández quienes han sido vinculados a la estructura de lavado de activos en Honduras, el General Fredy Diaz Zelaya y Ethel Deras, entre otros.

Poco a poco iremos compartiendo estas cartas con ustedes. Por su parte la señora Ana Garcia mandó una nota molestas y llena de reproches al juez, les compartimos a continuación lo expresado por la señora Ana.

Carta

Tegucigalpa, Honduras
Honorable
Juez Kevin Castel
Southern District Court of New York
500 Pearl Street
New York, NY 10007, USA

Mi nombre es ANA ROSALINDA GARCÍA CARÍAS, soy hondureña, abogada y notaria,
orgullosa esposa de Juan Orlando Hernandez Alvarado y madre de tres hijos y abuela de
una hermosa nieta.

Conozco a mi esposo Juan Orlando desde el año de 1988 cuando eramos compañeros en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en la Facultad de Derecho. Nos casamos el 3 de febrero de 1990 hace ya 34 años y desde entonces hemos tenido una familia bendecida por Dios, unida, estable, donde nos amamos y respetamos unos a otros. Juan Orlando tenía 21 años y yo tenía 20 años cuando nos casamos, éramos jóvenes y nos amamos desde el primer día, Dios nos unio en matrimonio, como lo dice su palabra en el libro de Mateo 19: 5-6: 5 y dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y
se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 6 Así que no son ya más dos, sino
una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Y asi ha sido para
nosotros, siempre nos hemos apoyado en cada una de nuestras metas personales,
familiares, profesionales, siempre juntos. Somos una familia cristiana, con mucha fe y
valores morales y familiares arraigados.


Desconozco su vida familiar señor Castel, pero en mi experiencia de vida nadie conoce
mejor a un esposo que a su esposa. Por lo tanto puedo pararme frente al mundo, a usted
y a cualquier funcionario o presidente de los Estados Unidos y decir alto y claro que mi
esposo Juan Orlando Hernandez Alvarado es INOCENTE de cada uno de los cargos que
le fueron presentados injustamente. He sido testigo de su arduo trabajo, de su
compromiso, determinación siempre y durante sus años como presidente me consta su
determinación por recuperar la paz y seguridad en Honduras, su lucha por llevar una vida mejor a millones de familias, por traer inversión y desarrollo a nuestro país. Le adjunto un boletín de sus logros como Presidente de Honduras.

Como profesional del derecho que soy, analice y estudie las vergonzosas acusaciones
que la justicia de su país presentó contra un hombre honorable como es mi esposo Juan
Orlando y que han dañado nuestra familia y a nuestro país. Puedo asegurarle que en mi
pais Honduras jamás, nunca hubieran prosperado acusaciones basados en chismes y
mentiras más que evidentes que fueron preparadas por la fiscalía para que cada testigo
que presentaron, que tiene interés en obtener una carta 5K para su libertad o en quedarse
viviendo en USA, además de vengarse de mi esposo por haber desmantelado,
desarticulado sus carteles de drogas que tanta muerte y violencia traían a Honduras antes
que Juan Orlando llegará a la presidencia en el año 2014. Esos testigos que la DEA y la
Fiscalía prepararon para asesinar el carácter de mi esposo y presentarlo como
delincuente, son en realidad los verdaderos narcotraficantes, asesinos confesos de
cientos de hondureños, muchos de ellos a quienes torturaron a sangre fría. Señor Castel,
siempre me preguntare si uno de esas personas asesinadas por Devis Leonel Rivera
Maradiaga, Alexander Ardon y los demás delincuentes testigos cooperadores de la fiscalía
hubiera asesinado a un ciudadano norteamericano, el sistema de justicia les hubiera creído igual.? O cómo se siente usted al saber que en poco tiempo esos delincuentes
podrían llegar a ser sus vecinos y llenar de drogas, muerte y violencia su propio
vecindario.


No es justo lo que hicieron contra mi esposo, fue tratado como un prisionero de guerra
aislado en una celda para terroristas bajo el proceso que usted dirige. Usted mismo dictó
órdenes que luego usted mismo ignoro, como por ejemplo el plazo para que la fiscalía
presentará toda la supuesta información material 3500 que tenían contra mi esposo, usted
dijo 60 días antes del inicio del juicio debían presentarla, no lo hicieron y usted permitió el
irrespeto a sus mismas disposiciones. (En Honduras un juez nunca lo permitiria) usted le
nego a mi esposo su derecho a cambiar de abogado como él se lo pidió en una audiencia
al denunciar que el abogado Colón no había trabajado en la defensa por estar enfermo,
también le dijo que la defensa había sido infiltrada por la DEA y usted no hizo nada. Hasta
después, por que la fiscalía se lo sugirió, usted se vio obligado a nombrar un abogado
designando al Abogado Renato Stabile quien le pidió en reiteradas ocasiones que le diera
más tiempo para prepararse y usted de manera arbitraria y con perjuicio contra mi esposo
no lo permitió. No dio el plazo solicitado, aunque estoy casi segura que si la fiscalía se lo
hubiera pedido usted inmediatamente lo hubiera hecho, pues en el proceso siempre se vio
una inclinación a obedecer a la fiscalía. Usted dejó a mi esposo en indefensión, no le
permitió ejercer un verdadero derecho a defenderse negando incluso que presentara
testigos expertos. Fue un proceso donde prevaleció la injusticia que terminó condenando
a un inocente. Y eso Señor Castel lo vio Dios, sus pensamientos y sus manipulaciones El
las conoce.
Nuestra familia ha sufrido mucho ante tanta injusticia, pero confiamos en Dios que nos
hará justicia.
Es una burla, una ofensa a Juan Orlando, a nuestra familia y a nuestra nación, que los
testimonios de delincuentes pesen más que todas las pruebas y evidencias que usted no
permitió que entraran al proceso donde se demuestra el compromiso de Juan Orlando
para devolver la seguridad y la paz a nuestra nación. Nego a mi esposo el uso de la
información clasificada, todas las reuniones que Juan Orlando sostuvo con agencias como
la CIA, la DEA y que seguramente mostraban la inocencia de Juan Orlando pues toda
esta información contradice la tesis de la fiscalía.
Señor Castel estoy segura que usted no conoce Honduras, no conoce la situación que
vive nuestra nación y ante la cual mi esposo Juan Orlando se enfrentó con valentía,
dedicación y compromiso para vencer la maldad de esos carteles de la droga. Y no lo
hizo solo, lo hizo de la mano de funcionarios del gobierno de Honduras y del gobierno de
Estados Unidos, desde presidentes como Barack Obama, Donald Trump, Joe Biden, alto
funcionarios del Departamento de Estado, Departamento de Justicia, la DEA, La CIA, INL,
DHS, del Comando Sur, como el General John Kelly, Tidd Kurt, y otros más. Todos ellos
en privado y público reconocieron la extraordinaria labor de Juan Orlando y su gobierno
para reducir el tráfico de Drogas por Honduras.
Entonces, cómo es posible que usted permitiera ante su vista y paciencia que la testigo
de la DEA Jennifer Taul mintiera sobre las cifras de un supuesto aumento del tránsito de
la droga, cuanto toda la evidencia documental de los mismos informes del gobierno de su
país dicen lo contrario. Usted mismo dio instrucciones al jurado basadas en aseveraciones
incorrectas de la fiscalía y no quiso enmendar su error.

En esta carta quiero dejar claro, que lo que ustedes como sistema de justicia han logrado
es premiar a los delincuentes que dirigen los carteles de la droga que la misma DEA
permite que ingrese a los Estados Unidos, pues a partir de lo que le hicieron a mi esposo
ningún país querrá enfrentar a esos delincuentes o trabajar con la DEA y como evidencia le adjunto dos reportaje del medio Insight Crime donde señala como ahora en Honduras las incautaciones de drogas han bajado y han dejado de destruirse pistas ilegales. Hoy nuevamente, mi país es un país lleno violencia a causa del narcotráfico.
Mi esposo ha sido víctima de una persecución política, donde la justicia ha sido usada e
instrumentalizada en contra de un inocente. Las verdaderas razones por las que mi
esposo fue acusado no son por que sea un co-conspirador, eso es lo más estupido que
alguien que conoce a Juan Orlando pueda pensar de él. Jamás, nunca, la mayoría del
pueblo Hondureno hoy reconoce que el país más desarrollado del mundo no pudo
presentar pruebas materiales, evidencia real, como grabaciones, videos, récords
financieros, ninguna prueba científica. Nada, nada. El país con la mejor inteligencia en
seguridad no presentó nada. Es absurdo, es cruel, es una tremenda injusticia. Y hoy
quiero decirle porque. Porque no tienen nada contra Juan Orlando, todo se basa en una
negociación geopolitica, donde sectores oscuros de la DEA que tenían control del tráfico
de drogas en la región no estuvieron de acuerdo con las políticas que implementó mi
esposo, como por ejemplo la Ley que permite el derribo de aviones civiles que transitaban
de manera irregular con operaciones ilícitas por el país cargando droga, porque altos
funcionarios del gobierno de los Estados Unidos dijeron que en esos aviones podrían ir
agentes de la DEA. Otra razón que motivó esa persecución política es la construcción del
aeropuerto civil de Palmerola donde los Estados Unidos por años han tenido en Honduras una base militar.

El día 26 de junio usted ha fijado la fecha en que se dará a conocer la pena contra mi
esposo, y creo que usted será cruel en su sentencia, pues desde hace mucho tiempo en
su mente ya había juzgado a mi esposo y lo había condenado. Para usted y los fiscales
son estrellas que se ponen en su pecho con orgullo por la injusticia que han cometido.
Para nosotros como familia y como nación es muy triste, duro, difícil. Para la región
significa la pérdida de la guerra contra el narcotráfico, ningún presidente de los países de
latinoamérica volverá a confiar en un sistema tan injusto que permite que los delincuentes
se venguen de los inocentes. Pero nuevamente lo digo, Dios nos hará justicia. Allí donde
el hombre comete injusticia, DIOS TRAE JUSTICIA.

LO REPITO, MI ESPOSO JUAN ORLANDO ES INOCENTE, USTEDES HAN COMETIDO
UNA GRAN INJUSTICIA.
Como familia seguiremos siempre apoyando a Juan Orlando en el proceso legal que
todavía tenemos al frente. Estoy segura que la justicia prevalecerá y el volverá a su
nación y a nuestra familia.
Nuestra lucha continua, para decirle al mundo que Juan Orlando es inocente, y que las
injusticias no terminan, para muestra hace poco a pesar de estar lesionado de su pierna,
estuvo más de 10 días sin asistencia médica. Increíble en el país que se encarga de
señalar al mundo las violaciones a los derechos humanos que consideran los demás
comente, no ven todas las violaciones que allí mismo cometen.

Juan Orlando es inocente y ha sido condenado injustamente. El Volvera. Mateo 4:22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. Juan 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Sinceramente,
Ana Rosalinda Garcia Carias

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